Un venue se elige con el corazón, y está bien que así sea. Pero se firma con la cabeza. Estas son las preguntas que hago siempre, en el orden en que las hago, y que en más de una ocasión cambiaron por completo la decisión de una pareja.
Sobre el dinero que no está en el folleto
- ¿Qué incluye exactamente la renta del espacio y qué no? Mobiliario, mantelería, vajilla, personal, montaje y desmontaje, energía eléctrica, limpieza. Pidan la lista por escrito. La diferencia entre un lugar que “incluye todo” y uno que no puede ser de decenas de miles de pesos.
- ¿Hay proveedores obligatorios? Muchos lugares exigen su propio banquete, o cobran una cuota por dejar entrar a un proveedor externo. Esa cuota a veces es más alta que la diferencia de precio que los hizo elegir al proveedor de afuera.
- ¿Cuál es el consumo mínimo, y cómo se calcula? Por persona, por total de la factura, incluyendo o no las bebidas y los impuestos. Esta pregunta sola acomoda el presupuesto entero.
- ¿Qué pasa si bajamos o subimos el número de invitados? Y sobre todo: hasta qué fecha se puede ajustar sin penalización.
Sobre la logística que nadie ve
- ¿A qué hora podemos entrar a montar? Si hay un evento el día anterior y solo les dan la mañana, ciertos diseños se vuelven imposibles. Esto define qué se puede soñar y qué no.
- ¿Hasta qué hora hay música, y con qué límite de volumen? Pregunten por la hora exacta y si el límite lo marca el lugar o una reglamentación local. Hay lugares preciosos en los que la fiesta termina a medianoche, y eso hay que saberlo antes, no después.
- ¿Dónde se instalan cocina, baños, generador y basura? Todo eso ocupa lugar y, si nadie lo planeó, termina ocupando el lugar más visible.
- ¿Cómo llegan los invitados y dónde se estacionan? En algunos lugares de la costa, los últimos trescientos metros son de terracería y eso condiciona el calzado, los traslados y la hora de llegada.
Sobre lo que puede salir mal
- ¿Cuál es el plan B por lluvia, exactamente? No “tenemos un salón”: quiero ver el salón, saber cuánta gente entra cómoda, cómo se ve montado y cuánto cuesta. Y pedir por escrito a qué hora del día se toma la decisión y quién la toma.
- ¿Qué pasa con el anticipo si el evento se cancela o se mueve? Pidan la política de cancelación y de reprogramación por escrito, con los porcentajes y las fechas límite.
- ¿Tienen seguro de responsabilidad civil, y nos van a pedir uno a nosotros? Varios lugares lo exigen a los proveedores, y conviene saberlo antes de contratarlos.
- ¿Quién va a estar el día del evento? El nombre de la persona, no el del departamento. Quien enseña el lugar rara vez es quien lo opera.
La pregunta trece
Hay una más, y no es para el venue: es para ustedes. ¿Pueden imaginarse ahí? No la versión del folleto, con luz de mediodía y sin gente. La versión real: con sus ciento veinte invitados, sus mesas, sus flores, a la hora exacta en que se van a casar.
Esa es, honestamente, la razón por la que empezamos a levantar los espacios en 3D. Un folleto muestra un lugar vacío. Un plano acotado y cinco imágenes del montaje real muestran su boda en ese lugar, antes de firmar nada.
Puerto Vallarta · Riviera Nayarit

